Cabo de Gata

Recoletas calas, dunas, playas vírgenes, imponentes acantilados, sierras, encantadoras poblaciones y fondos marinos de incalculable riqueza, son los elementos que conforman el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar. Declarado Reserva de la Biosfera, sus 38.000 hectáreas terrestres y 12.000 marítimas encierran uno de los espacios protegidos más valiosos del sudeste español. La sorpresa se adueña de cuantos se acercan a este espacio natural, al descubrir los ecosistemas que oculta este paisaje en apariencia inhóspito, y recursos como las salinas o la minería que el hombre, desde antiguo, ha sabido aprovechar manteniendo en todo momento un sabio equilibrio con el medio. El asombro es aún mayor entre los aficionados al submarinismo, que pueden disfrutar del impresionante panorama escondido bajo sus aguas. Entre las más de mil especies vegetales predominan las de escaso porte, adaptadas para resistir las altas temperaturas y acumular el agua, dada su escasez. La bufalaga marina, aulaga morisca, lentisco, acebuche, esparragueras, esparto, espino... son algunos ejemplos, destacando la palma enana o palmito, única palmera autóctona europea y emblema del Parque Natural. Los distintos paisajes del Parque Natural son el hábitat de una variada fauna formada por anfibios, reptiles, aves y mamíferos.

La Sierra de Cabo de Gata alberga especies como el lagarto ocelado, la víbora hocicuda, el erizo moruno, el águila perdicera, el mochuelo común, el zorro… Los amantes de la ornitología pueden observar la rica avifauna de las Salinas de Cabo de Gata, el reino del flamenco rosado y, en la costa, contemplar especies como la gaviota reidora y patiamarilla o el alcatraz común. Y en la franja costera, una amplia gama de especies marinas que incluye herreras, serranos, salmonetes de roca, pulpos, estrellas de mar, erizos de mar, posidonias, cistoseiras...

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