Arqueología

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Numerosos han sido los pueblos y las civilizaciones que han dejado su huella en la provincia de Almería desde la más remota Antigüedad. Los innumerables yacimientos arqueológicos dispersos por todo el territorio sacan a la luz, como un libro escrito en las entrañas de la tierra, los secretos sobre la vida de los hombres y mujeres que poblaron este rincón del sur de Europa hace miles de años.

El hombre del Paleolítico pobló lugares como la Cueva de la Zájara I y II, en Cuevas del Almanzora. Más tarde, los habitantes de las cuevas de Sierra María descubrieron el arte, como muestran las pinturas rupestres de cuevas como la de Los Letreros, en Vélez Blanco. Por su incalculable valor histórico y artístico, todas estas pinturas rupestres han sido declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. También Almería fue protagonista de un nuevo paso en el devenir histórico de la humanidad: el descubrimiento del cobre en el Mediterráneo occidental. El yacimiento de Los Millares, en Santa Fe de Mondújar, descubre el grado de civilización a la que llegó aquella cultura del Calcolítico a la que ha dado nombre, la cultura de Los Millares.

El relevo de la cultura de Los Millares lo tomarían los habitantes del Levante Almeriense, en concreto los del yacimiento de El Argar (Antas), núcleo de la cultura desarrollada en el sudeste peninsular durante la Edad del Bronce, con manifestaciones materiales como la copa argárica.

Posteriormente el litoral de la provincia fue elegido por los fenicios para fundar factorías como Villaricos, la Baria púnico-romana, o Abdera, la futura Adra; aquí, el yacimiento del Cerro de Montecristo muestra los vestigios legados por aquellos aventureros llegados de Oriente en el siglo VIII a. C., además de posteriores restos púnicos y romanos.

Los iberos, que convivieron con púnicos y cartagineses, habitaron en lugares como la barriada de El Chuche, en Benahadux. De este periodo se conservan la necrópolis de Boliche, en la depresión de Vera, el yacimiento de El Cerrón en Dalías, y otros restos de menor entidad.

En el siglo III a. C. las tropas romanas al mando de Publio Cornelio Escipión llegaban a la Península Ibérica, inaugurando una nueva etapa histórica.

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